¿ES FRECUENTE?
Uno de cada diez ancianos que viven en sus domicilios sufren incontinencia, entre los ancianos hospitalizados el número asciende a cuatro de cada diez, y asciende a seis de cada diez entre los ingresados en Centros residenciales. Es una de las principales causas de determina el ingreso en Residencias Geriátricas.
¿LA INCONTINENCIA ES NORMAL EN LA VEJEZ?
La edad avanzada por sí sola no conlleva a los escapes de orina. Aunque en el envejecimiento normal o fisiológico se van presentando una serie de cambios que la favorecen, la incontinencia urinaria es un síntoma que pone de manifiesto alguna patología oculta y predisponente que se debe investigar.
No es un problema normal e inevitable que no tiene solución y no hay que tener vergüenza de acudir al médico para su posible solución
¿HAY FACTORES DE RIESGO? Antecedentes: muchos embarazos, partos traumáticos, intervenciones ginecológicas, cirugía de próstata.
Problemas médicos: Parkinson, hemorragias o infartos cerebrales (ACVA), demencia, hidrocefalia, patología de la medula espinal, neuropatías periféricas, diabetes mal controlada, insuficiencia cardiaca, artrosis, osteoporosis, problemas de visión, infecciones urinarias, estreñimiento.
Consumo de fármacos: diuréticos, hipnóticos, antidepresivos, antipsicóticos, calcioantagonistas, anticolinérgicos, opiáceos.
Situación funcional: imposibilidad para desplazarse, necesidad de ayuda para vestirse y desvestirse o para la utilización del retrete, prendas de vestido poco adecuadas.
Situación social: barreras arquitectónicas para acceder al cuarto de baño, ausencia de cuidadores suficientes.
¿TODAS LAS INCONTINENCIAS SON IGUALES? Existen unas "CAUSAS TRANSITORIAS" sin lesiones orgánicas permanentes y con un tratamiento agradecido: Infección urinaria, estado confusional agudo, fármacos, impactación fecal por estreñimiento, vaginitis atrófica, inmovilidad, alteraciones psicológicas, hiperglucemia, hipercalcemia, hipopotasemia.
Otras son "CAUSAS ESTABLECIDAS" con alteraciones estructurales bien establecidas:
Inestabilidad vesical: la causa más frecuente, se manifiesta por urgencia miccional, aumento de la frecuencia miccional, con escapes de grandes volúmenes de orina.
Incontinencia de Estrés: muy frecuente en la mujer anciana y rara en el hombre salvo en daño del esfínter por cirugía de próstata, se favorece por la obesidad, partos múltiples y deficiencia de estrógenos. Los escapes de orina son pequeños y se presentan sobre todo con la tos, risa, estornudos, etc.
Incontinencia por Rebosamiento: por dificultad en la salida de orina que se acumula en la vejiga hasta el límite máximo en que rebosa. Los síntomas más frecuentes son la dificultad para iniciar la micción, la sensación de que todavía queda orina en la vejiga al terminar de orinar, los episodios de retención urinaria. Los escapes de orina son de escaso volumen.
Incontinencia Funcional: grupo donde incluimos la demencia, la incapacidad física severa o los problemas sociales.
¿SE PUEDE CURAR LA INCONTINENCIA?
Hoy se considera que con las diferentes opciones terapéuticas es posible solucionar la incontinencia en casi el 30-40% de los casos, disminuyendo la severidad de los síntomas en otro 40-50% de los casos.
Es importante detectarla lo más precozmente posible, descartar las causas más frecuentes e identificar los ancianos que precisan una evaluación más exhaustiva mediante una historia clínica completa, valoración funcional, exploración física y estudio analítico básico. Con esto podremos descubrir un porcentaje considerable de causas con tratamiento.
Medidas generales:
Aparte de una buena nutrición y de la práctica de ejercicio para mantener el tono muscular, es recomendable no aguantarse las ganas de orinar y acudir al baño cuando sienta la necesidad. Mantener una buena higiene genital. Eliminar los obstáculos que el anciano puede encontrar en la casa para llegar desde la cama hasta el cuarto de baño, o disponer de un orinal o cuña sanitaria. Reducir el consumo de excitantes (alcohol, café, té), si la incontinencia es nocturna se puede reducir la ingesta de líquidos a partir de la merienda. Pañales, colectores externos en varones.
Técnicas de modificación de conducta:
Reentrenamiento vesical: vaciando la vejiga en horarios concretos antes de percibir el deseo miccional.
Ejercicios de la musculatura pélvica de Kegel:
Intente detener el flujo de orina mientras esté orinando. Cada vez que orine, realice dos o tres paradas breves. Dos o tres veces al día concéntrese un momento en contraer los músculos de la vejiga y aguante 3 segundos. Después, relájese durante tres segundos. Repítalo tres veces. Puede hacerlo en cualquier momento del día. Diariamente puede ir aumentando la duración de la contracción hasta que pueda mantenerla durante 10 segundos. Aumente también el número de contracciones hasta llegar a 10, tres veces al día.
TRATAMIENTOS ESPECIFICOS
En la Inestabilidad Vesical:
Fármacos: Oxibutinina, Imipramina, Flavoxato, Doxepina. Estimulación eléctrica.
En la Incontinencia de Estrés:
Cirugía Fármacos: Fenilpropanolamina, Imipramina Conos vaginales en la mujer para reforzar de forma progresiva la musculatura pélvica. Estimulación eléctrica.
Incontinencia por Rebosamiento:
Corrección quirúrgica de la obstrucción. Cateterismo vesical intermitente o permanente si es imprescindible.
EXPERIENCIAS DE FUTURO Tenemos estudios prometedores que desde el punto de vista quirúrgico se basan en la realización de AUTOIMPLANTES DE CELULAS MUSCULARES (MIOBLASTOS Y FIBROBLASTOS) obtenidas de un musculo del propio paciente y posteriormente cultivadas para aumentar su número e inyectadas posteriormente en la uretra y en el rabdoesfinter
¿CUÁNTO NOS CUESTA?
Solo los costes directos serían de MAS DE 215 MILLONES DE € gastados en pañales y productos similares. Los costes sociales y en personal auxiliar son prácticamente imposibles de evaluar pero muy elevados. Los daños psicológicos que padece el enfermo incontinente, los trastornos sociales y la pérdida de autoestima que sufren muchos de ellos no se pueden medir con el mismo rasero que se aplica para medir la economía.