Viernes 10 Febrero 2012

Hepatología

Sudor y hepatitis C

Escuela de Salud

Investigadores de la Fundación para el Estadio de las Hepatitis Virales, dirigidos por el doctor Vicente Carreño, han demostrado por primera vez que el virus C de la hepatitis puede estar en la piel y en las glándulas sudoríparas y ser emitido al exterior mediante el sudor.

Vicente Carreño
Fundacion para el Estudio de las Hepatitis Virales
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Investigadores de la Fundación para el Estadio de las Hepatitis Virales, dirigidos por el doctor Vicente Carreño, han demostrado por primera vez que el virus C de la hepatitis puede estar en la piel y en las glándulas sudoríparas y ser emitido al exterior mediante el sudor.

Este trabajo, elaborado en colaboración con el Servicio de Dermatología del Hospital Gregorio Marañón que dirige el doctor Pablo Lázaro, aparece publicado hoy en el "Journal Investigative Dermatology", considerado como la revista médica más prestigiosa del mundo en su especialidad.

El virus C de la hepatitis se aisló por primera vez en 1989. Desde entonces, se han desarrollado diversas técnicas diagnósticas (anticuerpos frente a virus C, PCR-RNA-VCH) y actualmente, se sabe que 300 millones de personas están infectadas con el virus C de la hepatitis en el mundo, y de ellos un millón se localizan en España.

El virus C de la hepatitis produce una inflamación crónica del hígado y el 20% de las personas afectadas pueden desarrollar cirrosis hepática al cabo de 20 años de evolución de la enfermedad. También, al año, el 3% de los pacientes con cirrosis hepática por virus C pueden padecer cáncer de hígado.

El virus C se contagia por transfusiones, jeringuillas, por transmisión vertical de madre a hijo, por vía sexual (raras veces) etc., pero en un 30 por ciento de los pacientes se desconoce la vía de contagio.

En los estudios elaborados ahora por el equipo del doctor Carreño, se ha comprobado que el virus C de la hepatitis está presente en la piel del 69% de los afectados por esta enfermedad. Además, se ha constatado que en las células de la piel, el virus se multiplica y está activo.

Los investigadores españoles han estudiado también glándulas sudoríparas en pacientes con piel sana y han comprobado que el 100% de ellos presentan el virus C en las células de estas glándulas así como en el sudor, en una concentración considerable aunque unas 10 veces menor a la hallada en la sangre.

El porcentaje de células infectadas por el virus C es más alto en las células del sudor que en las de la piel (10% frente a 6%).

Con respecto a la posible transmisión del virus C de la hepatitis a través del sudor, el doctor Carreño considera que, en condiciones normales de comunicación y relaciones de cualquier tipo, siempre que la piel esté integra, no hay riesgo de contagio.

"En circunstancias extremadamente raras, por ejemplo si se produce una herida muy importante y alguien entrara en contacto con la misma dándose la circunstancia de que existiera una situación de hipersudoración, podría producirse un contacto con el virus C del sudor y la sangre", añadió Vicente Carreño.

"Sin embargo", concluyó el hepatólogo español, "y pese a ello, las probabilidades de infección serían bajas y no se ha demostrado que el virus C del sudor sea capaz de infectar", por lo que se puede concluir que el sudor no parece jugar un papel relevante en la transmisión del virus C frente a las vías ya conocidas.

Aproximadamente, el 50% de las hepatitis crónicas por virus C se pueden curar con tratamiento antiviral (interferón pegilado y ribavirina), pero en el resto de los pacientes la enfermedad puede avanzar y es necesario intentar desarrollar nuevos tratamientos. En este sentido, el descubrimiento de la presencia de virus C en la piel realizado por los investigadores españoles podría ser de utilidad.

Así, el doctor Vicente Carreño indicó a EFE que el equipo de investigadores que dirige tratará, a partir de ahora, de desarrollar un sistema en el laboratorio de cultivo del virus en células de piel, puesto que actualmente no existen buenos sistemas. Además, existen líneas comerciales de células de piel humanas (queratinocitos) que se pueden cultivar de forma masiva en el laboratorio, lo cuál podría facilitar realizar diversos estudios para conocer mejor aspectos de la biología del virus C, hasta ahora desconocidos (mecanismo de replicación, forma de lesionar, etc).

Además, en estos cultivos se podrían estudiar tratamientos antivirales basados en la terapia génica (ribozimas y sondas anti-sentido), o en otro tipo de fármacos. También, se podrían transplantar los queratinocitos infectados por el virus C de la hepatitis a modelos de ratón inmunodeficientes (incapaces de rechazar las células transplantadas) y que servirían para probar in vivo las distintas terapias antivirales frente al virus C de la hepatitis.

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