Dr. Vicente Carreño y equipo

INFECCIÓN OCULTA POR EL VIRUS B DE LA HEPATITIS
La hepatitis crónica por virus B se caracteriza por la detección del antígeno de superficie del virus (AgHBs) en sangre al menos durante 6 meses. Sin embargo, también puede detectarse la existencia del DNA del virus B en suero en ausencia del AgHBs, es lo que se denomina una infección oculta por el virus B. Conceptualmente se trata de enfermos que muestran un perfil serológico de hepatitis B resuelta o con ausencia de marcadores de VHB, en los que se detecta la presencia de DNA-VHB integrado o libre en suero o hígado, o en ambos, aunque con más frecuencia en hígado sólo. Es decir, presencia de replicación viral en ausencia de marcadores serológicos usuales.
El diagnóstico de hepatitis en tales individuos se hace difícil, dado que los marcadores virales en suero son negativos, por lo que el diagnostico se debe hacer mediante biopsia hepática y aplicando técnicas de biología molecular complejas (hibridación in situ), no disponibles en la mayoría de los laboratorios y hospitales.
Desde el punto de vista clínico, hasta hace poco no existían pruebas de que esta infección oculta pudiera tener un papel constante en el daño hepático. Esta infección oculta explicaría la reaparición de actividad viral en situación de inmunodeficiencia o la posibilidad de transmitir la infección cuando se transplanta el hígado a un enfermo. La explicación de la infección oculta por VHB sin expresar serológicamente el HBsAg puede deberse a dos mecanismos: uno es que ciertos reordenamientos del genoma del virus dan lugar a cambios en las proteínas S que las hace indetectables con las técnicas comerciales, y la segunda posibilidad, mucho más frecuente, es que sin existir cambios en el genoma hay una supresión de la replicación y de la expresión de éste que determina la ausencia de marcadores serológicos. La importancia clínica de esta infección oculta no estaba totalmente aclarada. Desde el punto de vista práctico, la implicación es clara para contraindicar la donación de un hígado de un enfermo con hepatitis B resuelta a un receptor que no posee marcadores de VHB, ya que el riesgo de infección en el receptor es de casi el 100%.
Por otro lado, la hepatitis B se encuentra como infección oculta en muchos pacientes con infección crónica por virus de la hepatitis C. Este hecho se ha demostrado recientemente el equipo de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales dirigido por el Dr. Carreño, que observaron que el 38% de los enfermos con hepatitis C pueden tener ADN de virus B detectable solamente en hígado sin saberlo. Además esta infección oculta por virus B contribuye al daño crónico del hígado y se correlaciona con la pérdida de respuesta al tratamiento con interferón.
(Fotografía) Tejido hepático de un paciente que presenta coinfección por el virus B y C de la hepatitis. El color verde representa al virus B y el color rojo al virus C. En la imagen se observan células infectadas sólo por el virus B (flecha fina), sólo por el virus C (flecha ancha) y células infectadas por ambos virus (punta de flecha). El color azul son los núcleos de las células.