Sábado 19 Mayo 2012

Hepatología

Hepatitis B y C

Escuela de Salud

La hepatitis C constituye un problema importante de salud pública ya que se considera la causa principal de hepatopatía crónica y de transplante hepático en EE.UU. y Europa occidental.  La hepatitis B aguda generalmente es asintomática o se acompaña de síntomas leves, inespecíficos y autolimitados. En el 95% de los casos la hepatitis aguda se resuelve espontaneamente, pero si esto no ocurre se establece una infección crónica por este virus.

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HEPATITIS C

La hepatitis C constituye un problema importante de salud pública ya que se considera la causa principal de hepatopatía crónica y de transplante hepático en EE.UU. y Europa occidental. Se calcula que la prevalencia mundial de esta enfermedad es de un 3%.

La fase aguda de la enfemedad suele pasar inadvertida ya que los pacientes suelen estar asintomáticos. Entre el 15-30% de las hepatitis agudas se resuelve, con normalización de las transaminasas y negativización del ARN en suero. El 70-85% de los casos evolucionan a hepatitis crónica. La hepatitis crónica C cursa generalmente de forma asintomática, y sólo en algunos casos se presenta astenia. La progresión a la cirrosis oscila entre un 2-30% a los 20-25 años del diagnóstico de la infección.

El tratamiento de la hepatitis crónica C, cuyo objetivo es inhibir la replicación viral controlando de esta forma la progresión de la enfermedad, ha evolucionado mucho en los últimos años y ha mejorado su eficacia. Así, la combinación de los interferones pegilados y la ribavirina es actualmente el tratamiento de elección. Ambos antivirales actúan sinérgicamente consiguiendo una respuesta favorable en un alto número de los casos. Se considera que el tratamiento ha sido efectivo cuando se consigue una respuesta bioquímica y virológica (transaminasas normales y ARN-VCH negativo en suero) sostenida, es decir que persiste después de 6 meses de finalizada la terapia.

La dosis de interferón pegilado es semanal, es decir una inyección subcutánea a la semana. El interferón alfa 2a pegilado se administra a dosis de 180 microg/semana mientras que la dosis del interferón alfa 2b pegilado varia en función del peso corporal entre 80 y 120 microg/semana. La ribavirina se administra por vía oral diariamente y la dosis también varia según el peso corporal, oscilando entre 800 y 1200 mg/día.

La duración de la terapia combinada se basa en el genotipo existente y la carga viral: los pacientes con genotipo 1 y carga viral basal mayor de 800.000 UI/ml recibirán tratamiento durante 48 semanas (siempre que el ARN viral sea negativo en suero a las 24 semanas). Aquellos pacientes con genotipo 1 y carga viral menor de 800.000 UI/ml se tratarán durante 24 semanas ya que prolongar el tratamiento hasta la semana 48 no mejora la respuesta sostenida. Muchos autores sugieren que independientemente de la carga viral, los pacientes con genotipo 1 deben ser tratados durante 48 semanas. En pacientes con genotipo 2 o 3, con cualquiera que sea la carga viral, el tratamiento durará 24 semanas ya que continuar el tratamiento hasta 48 semanas no mejora los resultados.

La respuesta al tratamiento se estima alrededor del 50%, consiguiendose mejores resultados cuando se trata de genotipos diferentes al 1b.

El tratamiento del futuro se basa sobre todo en la terapia génica, habiéndose realizado ya estudios aunque, de momento, todavía es pronto para valorar si los resultados obtenidos van a mejorar aquellos conseguidos por la terapia antiviral combinada.

HEPATITIS B

Según la Organización Mundial de la Salud se estima que existen cerca de 300 millones de personas potadoras crónicas del virus B.

La hepatitis B aguda generalmente es asintomática o se acompaña de síntomas leves, inespecíficos y autolimitados. En el 95% de los casos la hepatitis aguda se resuelve espontaneamente, pero si esto no ocurre se establece una infección crónica por este virus. Esta se diagnostica por la persistencia en sangre del AgHBs durante más de 6 meses. La hepatitis crónica puede evolucionar a cirrosis llegando a provocar alteraciones como varices esofágicas, ascitis,... Al igual que ocurre con el VCH, algunos pacientes pueden desarrollar un hepatocarcinoma.

En cuanto al tratamiento antiviral el objetivo es, como en el caso de la hepatitis crónica C, suprimir la replicación del virus para controlar la evolución de la hepatopatía y así mejorar el pronóstico a largo plazo. El fármaco de elección es la lamivudina, análogo de nucleósido con una potente acción inhibitoria del VBH. La dosis recomendada es de 100 mg al día, pero la duración el tratamiento no está claramente definida. Si se acepta que debe mantenerse, tras la negativización del ADN-VBH, al menos hasta que se produzca la seroconversión del AgHBe, que ocurre en el 20-40% en los pacientes tratados en los primeros dos años de tratamiento. Durante el tratamiento con lamivudina pueden aparecer variantes del VBH que son resistentes a la actividad del fármaco. La prevalencia de estas mutaciones aumenta a medida que se prolonga el tratamiento. Lo indicado en estos casos es suspender el tratamiento con lamivudina e iniciar tratamiento con Adefovir, otro análogo de nucleósido que ha demostrado efectividad en los casos de resistencia a la lamivudina.

Respecto a la terapia génica en el caso de la hepatitis crónica B se encuentra aún en fases iniciales de experimentación y se requieren estudios de eficacia y seguridad en animales de experimentación antes de poder hablar de utilidad clínica.

La Unidad de Hepatología de la Fundación para el Estudio de Hepatitis Virales (FEHV) viene trabajando en todas las áreas de Hepatología desde 1990, contando con un grupo de médicos y biólogos dirigidos por el Dr. Carreño.

Esta Unidad se dedica a la asistencia de pacientes desde el punto de vista diagnóstico y terapéutico (consulta, analítica, ecografía, biopsia hepática, etanolización de tumores hepáticos...), está ubicada en un local perfectamente acondicionado para el efecto, situado en:

C/ Guzmán el Bueno, 72- semisótano

28015- Madrid

Tlno: 91.544.60.13

Fax: 91.544.92.28

Además dispone de dos laboratorios, uno de diagnóstico y otro de investigación de enfermedades hepáticas.

Las consultas son de lunes a viernes , previa petición de día y hora. La citación y ejecución de procedimientos diagnósticos tiene una demora máxima de una semana.

La actividad hospitalaria (ingresos, biopsias hepáticas,...) se realiza en el Hospital Virgen de la Paloma.

En el laboratorio de la Unidad de Hepatología se realiza de forma rutinaria la técnica de "hibridación in situ" en hígado. Esta técnica tiene una gran aplicación práctica ya que permite conocer la cantidad de hepatocitos infectados por el/los virus de la/s hepatitis, y esto ha demostrado ser más exacto que la carga viral en suero para establecer la pauta de tratamiento antiviral que debe seguirse. Así a pacientes que de otra forma se les pondría tratamiento, con el resultado de estas pruebas se puede considerar que no es necesario o al contrario, además puede precisarse mejor la dosis que debe utilizarse y el tiempo de tratamiento. Con esto se obtiene una mayor eficacia terapéutica.

Hasta donde conocemos, no existe en el sector de la medicina privada en España una Unidad de Hepatología con las características y prestaciones anteriormente expuestas.





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