Se encuentra fundamentalmente en los guantes de cirugía, sondas, catéteres, diques de protección dental, fonendoscopios, jeringas, tiritas y apósitos adhesivos, manguitos para la toma de la tensión arterial, balones, globos, hilo elástico, adhesivos, preservativos, mangueras, tetinas de biberón o chupete, productos desechables de papel (batas, mascarillas). Pero además el látex está presente en casi todas las actividades de la vida cotidiana: calzado, ropa, juguetes, pinturas, utensilios de cocina, cintas transportadoras, etc. Hechos tan banales como hinchar un globo, pueden originar hinchazón de los labios en alérgicos al látex. Los factores predisponentes para la alergia al látex son la exposición repetida a productos con látex y los antecedentes de atopia (sujetos que sufren reacciones alérgicas a aeroalergenos comunes, como pólenes, ácaros, mohos, epitelios de perro, gato, etc); por tanto tienen un mayor riesgo los pacientes sometidos a cirugía, exploraciones de radiología como enemas opacos, ginecología y odontología, así como el personal sanitario; es un riesgo que aumenta si son mujeres y en los pacientes con dermatitis en manos (frecuente en personal de enfermería y cirujanos por el lavado frecuente que irrita la piel y altera su función de barrera impermeable, que protege de los agentes medioambientales). Están especialmente predispuestos a desarrollar alergia al látex los individuos que han sido sometidos a sondajes urinarios repetidos desde la infancia, por problemas de incontinencia urinaria como los derivados de una rara malformación que afecta a la vejiga de la orina ("espina bífida").
En 1979, Nutter descubrió por primera vez la alergia al látex natural en una mujer cuya piel de las manos reaccionaba a los guantes de fregar. Pero los síntomas de tal sensibilización son muy variados: urticaria de contacto (erupción de ronchas), angioedema (hinchazón de zonas concretas de la piel), conjuntivitis (enrojecimiento ocular, picor y lagrimeo), rinitis (estornudos, picor nasal y destilación acuosa), asma (dificultad respiratoria y autoescucha de silbidos) y shock anafiláctico (a las manifestaciones descritas se añaden vómitos, diarrea, sensación intensa de mareo con descenso de la tensión arterial, que requieren tratamiento urgente con adrenalina, pues pueden poner en peligro la vida). La absorción del látex puede ocurrir a través de la piel en pacientes que usan guantes de látex y sufren dermatitis de contacto (enrojecimiento, descamación y a veces aparición de vesículas de contenido líquido) o urticaria de contacto (erupción de ronchas o habones) en sus manos. Mientras que la dermatitis va a estar originada por los aditivos empleados en el proceso de manufactura del látex. (Mercaptobenzotiazol, Thiurams, Carbonatos y Parafenilendiamina), la urticaria está inducida por diversas proteínas del látex. También es posible que la alergia al látex se desarrolle tras la inhalación repetida de sus partículas en el ambiente laboral, como sucede en trabajadores de la industria farmacéutica, personas que manufacturan preservativos, fábricas textiles, de neumáticos, imprentas, industria del papel, productos adhesivos y en el personal sanitario. Al ponerse los guantes quirúrgicos se produce una dispersión en el ambiente de partículas de látex, vehiculadas por el almidón de maíz que a modo de talco reviste el interior de dichos protectores de las manos. En las Unidades de Vigilancia Intensiva y de Diálisis, Quirófanos, etc, es mayor la concentración de partículas de látex en el ambiente, por el uso frecuente de guantes desechables. Puede existir también una absorción del látex a través de las mucosas (abdominal, genitourinaria, bucal...), durante las intervenciones quirúrgicas, en el curso de exploraciones ginecológicas, rectales, dentales, digestivas (endoscopias). El látex es el principal alergeno que puede causar reacciones graves durante la anestesia general. Es fácil diagnosticar una alergia al látex colocando una gota del mismo sobre la piel, atravesando la misma con una fina lanceta y esperando 15 minutos para que se forme una elevación de la piel con enrojecimiento circundante y picor. La confirmación de la sensibilización puede hacerse determinando en la sangre del paciente la tasa de IgE-específica frente al látex.
Curiosamente, algunos alérgicos al látex lo son además a ciertas frutas y frutos secos: plátano, kiwi, piña, melón, tomate, higos, aguacate, maracuyá (fruta de la pasión), papaya, apio, castaña, nueces, etc. Los alérgicos al látex buscarán sustitutos del látex natural como nitrilo, vinilo y neopreno.Si hay antecedentes de "shock anafiláctico", los pacientes llevarán consigo una ampolla de adrenalina, para inyectarse por vía subcutánea en caso de nueva reacción alérgica (la dosis es 0.5 cc para adultos y 0.01 mgrs/Kg de peso para niños, teniendo en cuenta que 1 mgr equivale a 1 cc).Existe también en el mercado farmacéutico una forma autoinyectable de adrenalina, con un dispositivo similar a un bolígrafo, que descarga de forma automática la dosis tras el contacto con la piel; se llama Adreject, la fabrica el laboratorio ALK-Abelló y existe una presentación para niños y otra de adultos.
Dr.ROBERTO PELTA FDEZ Cta: Montesa 3, 1º A.28006-Madrid. Especialista en ALERGOLOGIA Tfnos: 91-577-77-59;91-577-81-05