Miércoles 8 Septiembre 2010

Punto Crítico

...una forma de evitar los cuernos es acudir al genetista antes de casarse y ver si su pareja tiene el alelo 334...

La genética es un método de prevención infalible porque al permitirnos saber para qué enfermedades nos han dado papeletas, podemos prevenirlas. Ahora, gracias también a una cosa llamada nutrigenómica sabemos que la obesidad no se combate a lechugazos, sino a golpe de ADN porque analizándolo pueden saber qué alimentos nos engordan y a veces nos encontramos con la sorpresa de que la lechuga nos convierte en focas. Además, como el ADN es personal e intransferible y no cambia ni siquiera en siglos, podemos hacernos nuestra dieta personalizada de por vida. Es que el ADN da mucho de sí, no en vano dicen que un solo de sus centímetros cúbicos, contiene más información que un billón de discos compactos. Bien es verdad que a veces resulta traumatizante porque saber que compartimos el 99 por ciento de los genes con un chimpancé, que los tiburones o las ratas tienen tanto ADN como un ser humano, que la mosca del vinagre tiene el doble de genes que cualquiera de nosotros o que al 95 por ciento de nuestro ADN le llaman basura porque no sirve para nada, es un palo para nuestra autoestima genética.

10.03.2010
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Como el genoma es tan extenso que si quisiéramos escribirlo, a 50 palabras por minuto, pasaríamos 50 años de nuestra vida, 8 horas cada día dándole a la tecla, el abanico de posibilidades es casi infinito. Los alelos, por ejemplo, no tienen nada que ver con estar alelado sino todo lo contrario, porque un alelo en genética es el valor de dominio de un gen cuando se canea con otros para hacerse sitio en los cromosomas. Bueno pues como en esa bronca de alelos, gane el 334, ya puede uno jurar fidelidad a su pareja que no hay tu tía, porque según un estudio del Instituto Karolinska de Estocolmo con más de 1.000 parejas y durante 5 años, el alelo 334 está vinculado a los hombres infieles y de relaciones inestables. Vaya, que una forma de evitar los cuernos es acudir al genetista antes de casarse y ver si su pareja tiene el alelo 334; no podrá cambiar su genética pero sí de pareja antes de que sea tarde, porque después todo se termina sabiendo. De hecho Bryan Sykes, un profesor de Oxford ha estudiado el ADN de un centenar de personas de distintas partes Inglaterra que compartían su mismo apellido y llegó a la conclusión de que todos, salvo 3, compartían rasgos genéticos que solo se pueden encontrar en personas que proceden de un mismo antepasado. Los 3 balas perdidas, según el investigador, serían, pues, fruto de canitas al aire de algún antepasado. Es que el ADN es un bocazas que todo lo canta. Menos mal que como es personal es también secreto salvo el de un grupo de genetistas que, para empezar un gran estudio mundial, han publicado en Internet sus perfiles genéticos, unos perfiles que han dejado a más de uno con el trasero al aire porque dicen que el jefe del equipo, por ejemplo, sufre narcolepsia o epilepsia del sueño y de Steven Pinker, otro del grupo, su ADN además de contar como es su próstata, demuestra que tiene pies planos genéticos y predisposición a las reglas irregulares, así que más vale que le repitan las pruebas, sobre todo para que se asegure de si necesita compresas o no.

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