Sábado 11 Febrero 2012

Punto Crítico

...“20 formas de calmar a tus vecinos molestos”...

Según una encuesta realizada en 10 países europeos, los españoles somos de los que más protestamos por los ruidos vecinales y a más de la mitad de nosotros nos fastidian tanto las algaradas de nuestros vecinos que, si pudiéramos, les saltaríamos al pescuezo. No nos faltan razones, porque entre los vecinos molestos que no nos dejan descansar ni por las noches, los ayuntamientos pejigueros que se empeñan en poner a todo tipo de obreros y artilugios ruidosos durante el día y nuestro afán de escuchar música a toda pastilla, dicen los expertos que nos estamos quedando sordos. Bajar la música es cosa nuestra, pero reclamar y denunciar un exceso de ruido que hacen otros, es toda una odisea. Si tienes suerte y en la centralita de la policía municipal correspondiente te cogen el teléfono, y después de pedirte hasta el ADN de tu DNI, comprenden que tu queja no es una pataleta sino supervivencia porque te quedan dos horas de sueño y el peñazo del vecino, a las 4 de la madrugada, sigue con un jolgorio de todos los demonios, si superas esas etapas, lo más probable es que encuentres otra insalvable con el operador diciéndote que como solo tienen un par de patrullas operativas, no saben si podrán ir a mandar callar al vecino ruidoso antes del amanecer.

22.04.2010
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Esto ocurre en casi todas partes, así que hay una gran oferta de soluciones como las pinturas anti ruido que, según cuentan, amortiguan el eco y la reverberación; o los paneles de plástico y látex que venden en Hong Kong y que, según dicen, consiguen un 100 por 100 de insonorización. Los hacen en cuadrados de 1 centímetro y salen por un ojo de la cara, pero siempre podemos trincar el colchón de látex y plantificarlo contra la pared para ver si suena, en este caso, si se calla, la flauta. Aunque la verdadera clave contra el ruido está en el ingenio. Que el vecino pone la tele a toda mecha y no hay quien peque ojo, pues sepa que un electricista sueco ha inventado un chirimbolo que cuando le tocan los cables y recibe un ruido muy alto de la casa de al lado, se activa y le desconecta la electricidad. Por 25 dólares se puede adquirir otro chisme llamado TV-B-Gone, que interfiere y apaga todos los televisores en 20 metros a la redonda. Si lo que le molesta es el compañero de viaje que se desgañita hablando por el móvil, por 166 dólares, puede adquirir un inhibidor de frecuencia que interfiere y deja sin señal a todos los móviles en un radio de 10 metros. Pero si a pesar de eso, su vecino sigue dando la matraca sin que nadie le pare los pies, sepa que en EE UU y Francia, por solo 16 dólares, puede hacerse con un CD infalible. Se titula “20 formas de calmar a tus vecinos molestos” y recopila sonidos insoportables como el de un taladro, una fiesta tipo botellón, un niño aporreando la batería, un perro ladrando, broncas, alaridos, taconeos, teléfonos que suenan sin parar, aspiradoras e incluso un gallo cantarín. Si el vecino no se aviene a razones, las autoridades no pueden o no quieren meterse en ese fregado y usted está hasta el mismísimo gorro de pasar las noches en vela, usarlo dándole al vecino una dosis de su propia medicina, dicen que es mano de santo. Otra cosa es que roce el límite de la legalidad.

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