Jueves 9 Septiembre 2010
Cerca del 30 por ciento de los adultos estadounidenses mayores de 40 años con diabetes sufren una retinopatía diabética y de ellos, alrededor del 4 por ciento pueden ver amenazada su visión por esta causa, según un estudio del centro para el control y prevención de enfermedades en Atlanta, Estados Unidos, y publicado en JAMA. La retinopatía diabética es actualmente la principal causa de ceguera entre adultos de entre 20 y 74 años en Estados Unidos, suponiendo un coste de aproximadamente 500 millones de dólares anuales. "La investigación de la prevalencia de esta enfermedad resulta de especial importancia, porque es un claro indicador de las complicaciones microvasculares que produce la diabetes, así como del impacto de la diabetes", ha explicado uno de los autores del artículo, el doctor Xinzhi Zhang.
Comenzar a hacer ejercicio a partir de los 40 o incluso entrado en los 60 años puede aportar "beneficios increíbles", así los octogenarios podrían duplicar su fuerza si realizan entrenamiento con pesas, según ha afirmado la doctora Angela Smith, ex presidente del Colegio Estadounidense de Medicina del Deporte. La especialista ha subrayado que a estas edades "todavía se puede optar por el bienestar aeróbico, la salud ósea, la agilidad". Smith ha indicado que "existen numerosas evidencias de que entre las personas con artritis, las más fuertes padecen menos dolor y que ponerse en forma disminuye las posibilidades de tener cáncer", ha señalado la experta.
Las personas con una gran circunferencia de cintura podrían tener un mayor riesgo de morir por cualquier causa durante un periodo de unos nueve años, según un trabajo realizado por investigadores de la Sociedad Americana del Cáncer publicado este lunes en Archives of Internal Medicine. Tener una cintura ancha estaba asociado ya con la inflamación, la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2, los niveles anormales de colesterol y las enfermedades cardíacas. Esta asociación podría deberse a que la circunferencia de la cintura está relacionada con la grasa de las vísceras que rodean los órganos en el abdomen, que es más peligrosa que la grasa que se encuentra bajo la piel.
Investigadores de las universidades de California y Harvard, Estados Unidos, han conseguido inducir por vez primera la regeneración de las conexiones nerviosas que controlan el movimiento voluntario después de una lesión medular. La investigación se ha llevado a cabo con ratones pero, según los resultados que publica en su último número la revista 'Nature Neuroscience', puede ayudar a desarrollar nuevos enfoques terapéuticos para la parálisis y otras alteraciones de la función motora. En concreto, para lograr este avance han tenido que revertir el desarrollo de un mecanismo molecular esencial para el crecimiento de las conexiones del tracto corticoespinal nervioso, gracias a la supresión de una enzima llamada PTEN (fosfatasa homóloga a la tensina) que controla un camino molecular llamado mTOR, regulador clave del crecimiento celular.
Durante el verano, el aumento de las temperaturas puede propiciar que se pierda hasta un 2 por ciento del peso corporal a través de la sudoración antes de que el organismo dé la señal de alarma generando la sensación de sed, según explica el coordinador de investigación de la Cátedra de Fisiología del Ejercicio de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), el profesor Javier López Román. La cantidad de sudor que produce un ser humano depende de múltiples variables como el sexo, la edad, las condiciones ambientales, el nivel de entrenamiento físico. En este sentido, el profesor López explica que el hombre suda más que la mujer, los niños sudan menos, se suda más en condiciones de elevada temperatura y humedad ambiental y se suda más y se comienza a sudar antes cuanto mejor entrenamiento aeróbico ha desarrollado el deportista.