"Los clínicos coincidimos en una serie de parámetros que deben cumplir las terapias recomendadas: que no provoquen hipoglucemias, puesto que es uno de los principales condicionantes del mal cumplimiento de los pacientes y del aumento del riesgo cardiovascular; que no incrementen el peso, dado que la mayoría de los diabéticos tienen ya sobrepeso u obesidad; que protejan la célula beta a largo plazo, de manera que exista un efecto mantenido en la mejoría de la hemoglobina glicosilada; y que tengan efectos protectores del riesgo cardiovascular", destaca el doctor Merchante.
Por otra parte, durante el encuentro destacaron que la diabetes se ha convertido en uno de los problemas sanitarios más graves en todo el mundo, alcanzando ya proporciones epidémicas. En España, la diabetes afecta al 6,5 por ciento de la población entre 30 y 65 años.
En opinión del doctor Miguel Catalá Bauset, director del Plan de Diabetes de la Comunidad Valenciana y otro de los ponentes de las jornadas, "todas estas complicaciones de la diabetes deberían concienciar a la sociedad y a las autoridades sanitarias de la magnitud del problema y de los beneficios que se pueden obtener con una buena planificación sanitaria de los recursos para evitar que aparezcan complicaciones y mejorar su calidad de vida, como en la prevención adecuada de la enfermedad".
En este sentido, Alfonso Rodríguez, director de Relaciones Institucionales de Novo Nordisk, ha destacado la "importancia de establecer sinergias y vías de colaboración entre la industria farmacéutica y las comunidades autónomas para encontrar los algoritmos de tratamiento más adecuados para las personas con diabetes".